LA TRAGEDIA GRIEGA | LECTURA DETENIDA DE "EDIPO EN COLONA" DE SÓFOCLES

GRUPOS DE ESTUDIO 2021



A cargo de ANDRÉS RACKET

SÁBADO 8 DE MAYO | 16.00

FRECUENCIA SEMANAL


CLASES EN VIVO ONLINE

CLASES GRABADAS EN VIDEO A DEMANDA


Las clases grabadas estarán disponibles dentro de las 72 horas posteriores a cada clase. Luego de la primera clase recibirá un correo electrónico con el enlace correspondiente, que tendrá 90 días de vigencia.


A partir del mes de mayo llevaremos a cabo la lectura detenida, con comentario del texto griego, de la última obra de Sófocles, Edipo en Colona. Esta obra plantea, en la última etapa de la vida de su autor, respuestas diferentes a problemas tradicionales en su producción. En particular, el problema de la responsabilidad parece ser repensado por Sófocles, con un tratamiento que contrasta fuertemente con el de Edipo Rey. Al mismo tiempo, como en el Filoctetes, se plantea la cuestión de la debilidad e indefensión de la vejez.


Pasajes:


"Edipo. - [...] Porque de mis actos, más he sido el paciente que el agente; cosa que comprenderíais si pudiese hablaros de los de mi padre y mi madre, por los que tanto horror sentís hacia mí. Esto lo sé muy bien ¿Cómo es posible que yo sea de índole depravada, si no he hecho más que repeler el daño que sufría, de manera que aunque hubiese obrado con pleno conocimiento no podría ser criminal? Sin conciencia, pues, de mis actos, llegué adonde he llegado; mientras que los que me hicieron sufrir, me perdieron con pleno conocimiento."


Mensajero. - "[...] Y cuando todo lo que él había ordenado hicieron a su satisfacción, y no quedaba por hacer el más mínimo detalle de lo que había encargado, retumbó Zeus bajo la tierra; las muchachas se horrorizaron, así que lo oyeron; y echándose a los pies del padre empezaron a llorar, sin cesar de darse golpes en el pecho ni de echar prolongados lamentos. Él, al punto que oyó el penetrante ruido, apretándolas entre sus brazos, les dijo: «¡Oh hijas! Ya no tenéis padre desde hoy, pues ha muerto todo lo mío; y en adelante no llevaréis ya esa trabajosa vida por mi sustento. Cuán dura ha sido, en verdad, lo sé, hijas; pero una sola palabra paga todos esos sufrimientos, porque no es posible que tengáis de otro más afectuoso amor que el que habéis tenido de este hombre, privadas del cual viviréis en adelante». Y abrazados así unos con otros, lloraban todos dando sollozos. Mas al punto que cesaron de llorar y no se oía ninguna palabra, sino que había silencio, de repente le llamó una voz, y de tal modo, que a todos el miedo nos puso enseguida los pelos de punta (pues le llamaba dios de muchas y distintas maneras): ¡Eh, tú, tú, Edipo!, ¿qué esperas para venir? Hace tiempo ya que te vas retrasando. Y él, en seguida que oyó que dios le llamaba, mandó que se le acercara Teseo, el rey de esta tierra; y cuando se le acercó, le dijo: «¡Oh querido Teseo!, dame tu mano como garantía de antigua fidelidad para mis hijas; y vosotras, hijas, dádselas a él; y promete que jamás las traicionarás voluntariamente, sino que harás todo cuanto en tu benevolencia llegues a pensar que les ha de ser útil siempre». Este, como varón noble, sin vacilar le prometió con juramento al huésped que así lo haría. Y hecho esto, cogió en seguida Edipo con sus vacilantes manos a sus hijas, y les dijo: «¡Oh hijas!, es preciso que probando la nobleza de vuestra alma os alejéis de este sitio, y no queráis ver lo que no está permitido, ni escuchar nuestra conversación, sino apartaos prontamente; quede aquí sólo el señor Teseo para enterarse de lo que tiene que hacer». Tales palabras le oímos decir todos; y con muchas lágrimas, en compañía de las muchachas, gimiendo nos apartamos. Mas cuando al poco tiempo de ir apartándonos volvimos la cabeza, advertimos que el hombre aquel en ninguna parte se hallaba; y que nuestro mismo rey, con la mano delante de la cara, se tapaba los ojos como señal de algún terrible espectáculo cuya visión no hubiese podido resistir. Sin embargo, después de unos momentos, no muchos, le vimos que estaba adorando a la Tierra y también al Olimpo de los dioses en una misma plegaria."


PASO 1 - CONSULTA DE ARANCELES E INSCRIPCIÓN

Puede consultar el arancel del curso y abonar las cuatro reuniones por medio de cualquiera de las siguientes opciones de pago:


MercadoLibre


PayPal





PASO 2 - CONFIRMACIÓN DE DATOS

Una vez confirmado el pago, dentro de las 48 horas, le solicitaremos los datos necesarios para completar la inscripción.

Si abonó por medio de Mercado Libre lo contactaremos a través de dicha plataforma y en el caso de haber abonado con PayPal le enviaremos un mail solicitando dicha información.

PASO 3 - INGRESO AL AULA VIRTUAL

Le enviaremos a su casilla de correo electrónico el enlace de acceso al Aula Virtual.



Regístrese